Cheng, A., Calhoun, A., & Reedy, G. (2025). Artificial intelligence-assisted academic writing: recommendations for ethical use. Advances in Simulation, 10(1), 22.
La diferencia entre otras herramientas previas, que permitían organizar datos, y la IA generativa es que la IA puede redactar contenido original. Esto plantea dos problemas en la escritura académica: el primero, que las referencias generadas por aplicaciones de IA contienen errores, porque su objeto no es verificar los hechos sino generar secuencias probables, bien argumentadas, pero que pueden ser falsas. El segundo problema es la tentación de no realizar el análisis de datos y/o la redacción del estudio y presentarlo en nombre de uno o varios autores cuando haya sido hecho por la IA.
Este estudio identifica tres niveles de uso de la IA: aceptable, contingente y sospechoso. En el primero entrarían tareas de apoyo lingüístico, como la corrección ortográfica y gramatical, siempre verificadas por los autores; en el segundo, lluvia de ideas y la realización de resúmenes y/o esquemas; en estos casos se considerará ético siempre que las ideas de base sean de los autores Por último, el tercer nivel incluiría que la IA redacte en lugar de los autores, poniendo en riesgo la capacidad crítica y la veracidad del texto.
Queda claro a lo largo de este artículo que la utilización de IA en tareas académicas es posible siempre que no se pretenda con ella sustituir las ideas, análisis y verificación de datos y referencias bibliográficas por parte de los autores, y manifestando con trasparencia en qué fases de la investigación y cómo se ha empleado.